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10 dic. 2012

Quinto capitulo. "Él"

Capitulo 5. "Él"

Emma se quedó hay parada al ver que no convencía a Shara, entonces comenzó a pensar en como poder convencerla. Mientras Shara miró por la ventana de nuevo, pero aquel chico no estaba, de golpe había desaparecido. 

-Emma... no esta al lado del árbol... -dijo algo nerviosa Shara, pues temía que estuviese volviendo a su habitación.
-¿Qué?. No puede ser, pero si... -dijo Emma asomándose por la ventana algo paralizada.
-Deberíamos irnos ahora mismo de aquí... -susurró Shara muy nerviosa.- Nos va a pillar.
-Anda, no seas tan negativa, a lo mejor se ha ido a otro lado.- dijo en voz baja Emma intentando calmarse.
-No debimos venir aquí... vámonos ya... -Le imploró Shara a Emma.
-Vale, vale, si así te quedas más tranquila... -suspiró Emma.

Ambas salieron de la habitación, pero nada más abrir la puerta estaba él delante, mirándolas con su dos grandes ojos. Shara se puso mucho más nerviosa, tanto que se olvido que iban en pijama, y no podía parar de moverse sobre si misma.
Emma no cabía en su asombro y el verlo así tan de golpe delante le asustó un poco, cosa que hizo que gritase ahogadamente tapándose la boca con ambas manos, no se lo había esperado, le pilló de sopetón. Lo único que supo decir salía de su boca tartamudeando.

-Yo... es-es-esto... lo si-si-siento... no era nu-nuestra intención... en-entrar sin permiso, pe-pensábamos que e-es-estabas dentro... -De golpe aquel chico cerro los ojos, entró y tapo su boca con el dedo índice, pasó a su lado sin más retirando el dedo, cogió por la barbilla a Shara y le besó la mejilla sin más, sin llegar a abrir los ojos y luego le soltó al igual que a Emma recostándose en la cama y metiéndose bajo las sabanas, dándoles la espalda y susurrando en voz baja y despacio.
-Deberíais irse ya a la cama, es muy tarde... -dicho esto no volvió a moverse ni a decir palabra alguna.

Tanto Emma como Shara se quedaron muy impresionadas y no cabían en su asombro. No era normal lo que acababa de pasar y Shara se fue de aquella habitación corriendo sumamente sonrojada sin importarle si hacia ruido o no, hasta alcanzar la habitación y meterse bajo las sabanas, oculta con ellas hasta la cabeza sin entender nada.
Emma sin embargo se dio la vuelta y se acerco a Daniel, se sentó en el borde de la cama sin importarle nada porque no entendía al reacción del chico y le pregunto tras pensarlo un rato y tranquilizarse.
-Daniel... ¿Puedo preguntarte algo?. -Dijo por primera vez algo inquieta.
-No deberías estar aquí... Él no quiere que estés aquí... -susurró acurrucándose más en las sabanas.
-¿Él?. ¿Quién es Él? -susurró algo inquieta de más y nerviosa por lo que acababa de decir.
-El que mira entre las sombras y lo sabe todo... -dijo tragando saliva Daniel.
-Daniel... -de golpe escuchó un ruido en el pasillo y se levantó del susto, asomando la cabeza por la puerta y mirando a ambos lados tras acercarse lentamente hasta esta.
Tras esto salió corriendo sin cesar hasta llegar a la habitación y meterse en la cama escondiéndose en las sabanas como Shara.

Las dos se quedaron calladas y acostadas sin moverse lo más mínimo y sin mencionar palabra, hasta que al final, cerca de las horas del amanecer las dos cayeron rendidas y se durmieron.
A la mañana siguiente, ya casi a la hora del medio día Shara se despertó primero. Los rayos del sol iluminaban toda la habitación. Tanto ella como Emma estaba bien recostadas, arropadas hasta el cuello en la cama, lo que le resultó muy raro y le chocó bastante, puesto que ella cuando se acostó se durmió con las sabanas hasta la cabeza, ocultándose entre ellas.
Se levantó y descalza con solo los calcetines para protegerle del frío suelo se dirigió a la puerta.
Desperezándose antes de abrir la puerta, y bostezando de seguido, abrió esta y restregándose uno de los ojos, salió al pequeño pasillo que había entre el salón y la habitación.
Estaba todo muy callado y Shara caminó por el salón hasta llegar a una de las ventanas. Miró por esta que no estaba el coche del anciano y por lo tanto eso significaba que o Daniel o el anciano no estaban en la casa. Separándose, tras ver esto de la ventana, comenzó a recorrer la casa de arriba a abajo despacio y en silencio, intentando encontrar a alguien dentro aparte de Emma. Entró en la cocina y encontró una nota sobre la mesa de esta, aparte de eso, la cocina esta impecable y perfecta, sin ni una sola mancha y con todo bien colocado y ordenado, hasta los cristales de los vasos estaban relucientes. El desayuno estaba en la mesa, como esperándola  algo que le dejo algo pillada, y cogió la nota que había en la mesa.

"Para Shara y Emma

El desayuno seguramente ya estará en la mesa cuando os levantéis  Mi mujer y yo tenemos que ir un momento a la cuidad porque nos ha surgido un pequeño problema, pero intentaremos llegar para la hora de cenar. Si salís a la calle llevarse las llaves pero no os vayáis muy lejos, que no quiero que os perdáis.

Para la comida podéis hacerse lo que os apetezca o sino comed con mi nieto, Daniel, es un experto cocinando y en las labores de la casa.
Un saludo, Antonio."

Tras leer la nota Shara se quedó algo pensativa y con lo que ponía en dicha nota, eso quería decir, que estaban tanto ella como Emma solas con Daniel en casa, si es que este estaba también. Por lo menos había desvelado el gran misterio de averiguar quién era quien limpiaba.
Durante un instante se quedó algo atontada al recordar lo que le pasó por la noche, pero tras sacudir al cabeza con los ojos cerrados miró de reojo el desayuno. No tenía hambre, es más, nunca desayunaba, pero no iba a hacerle el feo ni a Daniel ni a los ancianos, así que sin pensarlo dos veces se sentó frente a la mesa y comenzó a tomarse su primer desayuno tras años.
La verdad es que estaba bastante bueno aquel desayuno. Emma mientras tanto se revolvía entre las sabanas sin ganas de levantarse por el sueño, pero al final cedió en su lucha por seguir durmiendo y se levantó de la cama con los ojos casi prácticamente cerrados y andando con desgana hasta la puerta. Soltando un gran suspiro abrió esta y abriendo un poco más los ojos se dirigió al baño, se lavó la cara y luego fue a la cocina, encontrando a Shara medio terminando de desayunar, cosa que la dejo boquiabierta. No podía creer lo que veía, a Shara desayunando, era lo que menos se había esperado aquella mañana.

-¿Shara?. ¿Eres tú o me han cambiado a mi Shara?.- Susurró del sueño que llevaba encima.
Shara se giró con una tostada en la boca, masticó y dejando dicha tostada en un plato que había en la mesa afirmó después tras tragar.
-Claro que soy yo tonta.-  Le respondió con cariño Shara.
Emma se echó a reír y luego suspirando se sentó al lado de Shara y susurró.
-Se me hace raro verte desayunar. Por cierto, ¿quién hizo el desayuno?.
-Pues... por lo visto Daniel, es el quien limpia y cocina.- respondió Shara.
-Yo ya flipo... -Mientras decía esto Shara le dejaba la nota y al acabar Emma de leerla, su mirada transmitía tanto intriga como miedo.- Estamos... solas... con...
-Sí.- Interrumpió Shara.
-Pero... ayer... cuando tu te fuste corriendo yo... -Emma intentaba decirle lo que le ocurrió ayer, pero, no sabía ni como empezar, se sentía tonta y como le habló Daniel, fue muy raro.- Esto... Shara... ayer...
-Buenos días.- Dijo una voz muy dulce procedente de la puerta de la cocina y ambas giraron la cabeza, encontrándose a la vez las miradas de ambas con la de Daniel.

A Emma al ver aquella mirada y el contraste de la voz de ayer con al de hoy le hizo estremecerse un instante. Se levantó de golpe sin apartar su mirada y se fue de la cocina pensativa. Shara se quedó algo parada y se acabó levantando y siguiendo a Emma para hablar con ella.
Daniel al ver el panorama recogió el desayuno de Shara y se fue tras ellas, que estaban en el salón sentadas en uno de los sofás, el más cercano a la chimenea y con sus pijamas puestos aun. Él iba con una camiseta de manga larga, siempre preocupado de que no se el viese nada, agarrando con los dedos el borde de las mangas. Un pantalón baquero y unas deportivas algo desgastadas. En el salón hacia algo de calor por el fuego de la chimenea, pero el nunca se subía las mangas, fuese por manía o por otros motivos.
Shara estaba todo el rato preguntando a Emma, pero no había manera de que esta hablase, no quería, por lo que de golpe Daniel se puso de cuclillas delante suya y le beso la mejilla, al igual que beso la mejilla a Shara por la noche y susurró:
-Puedes decírselo, no va a pasar nada... y se que no tiene sentido... ni pies ni cabeza... pero tampoco pretendía que me entendieses ayer... -tras esto Daniel se calló y se sentó en el suelo, reposando al espalda en el sofá mientras miraba el fuego de la chimenea.

Shara se quedó perpleja, no entendía nada de lo que hablaban ambos y sin poder esperar más preguntó de golpe.
-¿Qué pasó ayer por al noche entre vosotros?.- Sin darse cuenta frunció el ceño y hizo una mala mueca, cosa que hizo reaccionar a la defensiva a Emma.
-Shara, tranquila, tranquila... solo le quería preguntar algo y de golpe se puso raro a decirme que... no deberíamos estar en su habitación... que "Él" no quiere... -susurró casi sin creer sus propias palabras.
-Esto... pe-perdona... no se porqué me puse así.- Dijo sonrojándose de golpe al darse cuenta de su reacción.
Dan se levantó, las miró y susurró sin más rodeo.
-Él viene mañana, mañana Él estará en esta casa y las cosas cambiarán... -de golpe trago saliva y se fue del salón subiendo corriendo las escaleras para entrar en su habitación.
Esto conmociono a ambas, que se quedaron calladas y pensativas hasta que Emma se levantó y sonriendo levemente de una manera algo falsa a Shara y se fue a la habitación.
Shara no sabía que hacer, fuese lo que fuese o quien fuese ese "Él" por lo visto para Daniel era malo, y quería ayudarle y hablar con él, pero por otro lado sentía que necesitaba hablar con Emma y por lo visto, por aquella falsa sonrisa, ella también.
Sin saber ya que hacer cerró los ojos y suspiró y comenzando a andar, abrió los ojos cuando estaba más cerca de las escaleras que de la habitación, así que cogió y subió sin pensarlo dos veces a ver a Daniel y a hablar con él, quería saber que pasaba, que le tenía tan asustado.