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8 dic. 2012

Cuarto capitulo. "El chico del árbol"

Como ya notifiqué, publico con antelación el cuarto capitulo de esta nueva historia. El quinto capitulo lo intentaré publicar sobre este martes o miércoles  como de costumbré, aunque si hay algún tipo de problema se publicará antes del fin de semana. Un saludo.

Capitulo 4. "El chico del árbol"

Los últimos rayos del atardecer se colaban por las ventanas de aquel salón, tiñendo de un naranja rojizo bastante cálido, las paredes, muebles y utensilios del recinto.
Emma y Shara habían estado hablando durante toda la tarde, a veces mirando discretamente al muchacho misterioso de la pasada noche para ver si despertaba. Emily despertó al rato.
Como era de esperar, al ver a su hermana bien le dedico una sonrisa, pero al verla con Emma supuso que estaba ya bien acompañada, así que se dirigió a la habitación donde estaban los chicos.
James y Bratt llevaban despiertos desde el medio día, pero no le convenía moverse de la cama, o eso les dijo la anciana enfermera, por lo que hicieron caso.
Bratt estaba recostado mirando al techo aburrido a al vez que mareado mientras que James estaba mirando a Bratt o a la puerta. En realidad miraba a todos lados, se desesperaba en aquella cama, pero su problema no era el mismo que Bratt.
Al haber forzado el hombro y el brazo para ayudar a los ancianos y al chico del que el no sabía nada, se había fisurado el brazo y el hombro se lo luxionó.

-Esto... Ho-hola...  -Dijo Emily entrecortadamente entrando en aquella habitación. Se sentía culpable de todo.
-Buenas tardes señorita... -susurró James con algo de desdén mientras suspiraba después mirando a otro lado.
-Hola Emily.- Dijo sonriente Bratt.- ¿Cómo te encuentras?.- Le preguntó animado.
-Pues supongo que bien.- Sonrió Emily algo nerviosa a la vez que se llevaba la mano a las vendas que tenia en la cabeza.- ¿Y vosotros?.
-Mareado, pero bien.- Respondió Bratt mirando de reojo a James el cual se limito a responder a Emily con un "Baaaah".- No le hagas mucho caso a James, esta algo mosca por lo de anoche todavía.- Le dijo mirándole a los ojos como podía desde la cama.
-Bueno... pues mejor... me voy que no quiero molestar.-  Dijo cabizbaja por sentirse aun más culpable por la reacción de James y se fue al salón de nuevo cerrando al puerta despacio, sentándose, no, dejándose caer mejor dicho, sobre el sofá suspirando.

Shara se quedo todo ese rato sentada en le sofá con Emma. Estaban hablando sobre la pasada noche cuando estaban de fiesta.  Al rato, cuando vio a su hermana llegar al salón tan deprimida le pregunto qué pasaba, pero antes de que respondiese, aquel chico que dormía en el sillón despertó desperezándose. Emma no pudo contenerse, y precipitándose empezó a hablar de golpe.

-Mmmm... ¿Tu eres el chico del que me habló Shara?.¿El de la capucha bajo al lluvia?.- soltó de golpe sin pensarlo dos veces. Shara se quedó  en ese instante algo pillada.

No respondió, sino que se limitó a mirarle a los ojos intensamente, y tras un rato en el que tanto Shara como su hermana se empezaron a incomodar y Emma a impacientar susurró lentamente levantándose de aquel sillón a la vez que estiraba los brazos y la espalda cerrando los ojos:

-Si, soy yo, pero preferiría que me llamarais Daniel si no os importa, por favor.- Les miró ya totalmente erguido y les regaló una pequeña sonrisa.

 Shara seguía algo pillada, al menos esta vez la voz del chico parecía más suave y dulce que ayer por la noche. Emily le miró con algo de curiosidad a al vez que esta asimilando todo de golpe y Emma, con total tranquilidad se levantó e igual que habló sin pensar le dio dos besos, uno en cada mejilla, lo que hizo que Daniel abriese mucho los ojos de golpe, ya que le pilló de improvisto, no era algo a lo que estuviese acostumbrado.
-Encantada Daniel, me llamo Emma.- Le sonrío ampliamente a la vez que le miraba a los ojos.
En ese preciso instante no solo Daniel se quedo algo atónito  sino que Shara se quedo algo impresionada aunque no era la primera vez que Emma se comportaba así. Emily se quedo algo boquiabierta y se limitó a mirar todo lo que sucedía sin dar crédito a lo que sus ojos miraban.
Ya era de noche y las estrellas adornaban el cielo despejado y una gran luna llena blanca iluminaba las calles.
-Esto... encantado, supongo.- susurró sin saber que decir Daniel.

 Justo cuando Emma iba a decir algo la anciana llamó a este para ayudar a Bratt a ir a la cocina, pues iba a cenar todos en un rato y este aun seguía mareado. Con una mezcla como de alivio por la situación, como de confusión por la reacción de aquella chica se fue de inmediato a por Bratt.
Emma acabó llamando a sus padres para poder quedarse a dormir, lo que no sabían los ancianos es donde iba a poder meterla a la pobre, pues solo habían tres habitaciones en casa, pero todo se acabó solucionando, pues los padres de James vinieron a por el justo antes de comenzar la cena, y Emily se fue con Bratt y sus padres a casa después de la cena. 
Shara no se fue con su hermana porque se quedó con Emma en aquella casa con permiso de sus padres, por lo visto, el anciano Antonio era un conocido de su padre.

La cena fue algo silenciosa, pues casi siempre lo único que se escuchaba era el sonido de los cubiertos la chocar con el fondo del plato. Era raro, pues aquel chico no cenó con ella y los dos ancianos, no sabían donde se habrían metido, hasta Bratt que fue el ultimo que lo vio desconocía donde podía haberse metido.
Tras aquella cena y tras irse Emily y Bratt, Emma y Shara fueron a la habitación donde antes habían estado James y Bratt que es donde pasarían la noche. Las sabanas estaba cambiadas y eran limpias y la ventana estaba abierta para airear la estancia. Las paredes eran de un color azulado verdoso tirando al turquesa, pero tan claro que apenas se podía apreciar que no era blanco. Estaba todo muy limpio y ordenado, no se podía encontrar ni una sola mota de polvo en la habitación, la cosa es que al anciana no entró nada más que para revisar a James y Bratt, por lo que, ¿quién limpió?. Esa era la pregunta que rondaba en las cabezas de Shara y Emma, aunque Shara tenía una pregunta más en su mente, ¿dónde estaba Daniel?.
Tanto Emma como Shara pensaron lo mismo y en un cruce de miradas se lo dijeron todo.

-Shara estas pensando lo mismo que yo, ¿no?.- Le pregunto Emma mientras sonreía divertida.
-Sí, pero me da vergüenza ir a su habitación así por que sí.- Susurró sonrojándose.
-Pero tontilla, si seguro que estará durmiendo o ni esta en su habitación.- Le incitó Emma mientras le picaba levemente con el dedo indice en el costado a Shara a la cual le entro cosquillas y se rió levemente sonrojándose aun más.
-Calla, calla Emma joo, que... -se puso muy roja a al vez que se tapaba con al almohada la cara.
-Mírala que mona se pone.- Se puso a reír Emma a la vez que ya, con su pijama de color rosa y negro con unos pequeños ositos por todo el pantalón se levantó y se puso su chaqueta.- ¿Vamos?,¿ o te quedas aquí?.
-Voy, voy señorita.- Dijo riendo Shara a la vez que ella se levantaba también con su pijama blanco de gatitos rosados en la camiseta ancha y grande.

Ambas salieron de la habitación despacio, pues ya estaban los dos ancianos acostados, y caminaron despacio, con una mano en al pared para saber por donde iban en los lugares por donde la luz de la luna no alcanzaba a iluminar desde las ventanas. Andaron despacio y en silencio, a veces conteniendo incluso la respiración a ratos, sintiendo el frío y seco suelo bajo sus pies cubiertos por calcetines simplemente, para así hacer menos ruido y subieron las escaleras, llegando a al puerta de la habitación que se suponía que era de aquel muchacho.
Emma sin pensárselo dos veces, como ya era de cosa típica, empezó a abrir la puerta, moviendo el pomo de la puerta lentamente.
Cuando la puerta se abrió por completo encontraron una habitación iluminada por la luz de la luna, que estaba abierta de par en par y aparte de luz entraba el frío aire de la calle. 
Era una habitación de color azul, casi vacía en al que solo había una cama grande bien hecha, una estantería llena de libros hasta más no poder y una mesita de noche. Aparte de eso solo había un pequeño escritorio con su mesa.
Shara entró primero al ver que no había nadie y susurró a Emma que le siguió hasta el interior del cuarto:

-Aquí no hay nadie, ¿dónde se ha metido?.- Dijo algo desconcertada.
Emma se acercó a la ventana y mirando al horizonte vio la figura de aquel chico parado delante de un bonito árbol.
-Shara, ven, corre.- dijo en voz baja rápidamente-
-¡¿Qué?!.- Shara fue rápidamente hacia la ventana, junto a Emma y lo vio, hay estaba en silencio, con el pelo al suelto, movido por el viento de la noche y cerca de aquel árbol  con las manso en los bolsillos.

Aquel muchacho, Daniel, estaba hay callado, bajo la luz de la luna mirando aquel árbol  o a saber que haciendo y eso despertaba la curiosidad insaciable de Emma y preocupaba más a Shara, pues intuía que algo le pasaba, pero, ¿el qué?. Era todo tan raro...
Emma se separó de la ventana y susurro al oído a Shara:

-¿Vamos a abajo y si eso le preguntamos vale?.- Dijo sin más

Shara se sonrojo mucho negando muy avergonzada a la vez que miraba a Emma. Todo era muy precipitado y le parecía demasiado atrevido, pero quería saber de el, no sabía porqué.
Iba a ser una larga e inesperada velada.